Porqué nos llamamos los Hombres de Maíz y porqué hacemos lo que hacemos

“Creemos en que todos los hombres y mujeres de buen corazón, merecen vivir en paz, tener una casa digna, agua y comida para el y los seres que ama.”

hdm_porque-01Alguna vez mi maestro me contó una vieja leyenda sobre los Hombres de El Hombre De Maiz hijos de Centéotl, cuya piel era de todos los colores, así como los colores que hay en los maíces: negro, blanco, rojo, amarillo, azul y fueron enviados por su padre para aliviar los problemas fundamentales del nuevo ser que había surgido en la tierra, que padecía hambre, frío y miedo de las bestias salvajes y el mundo, necesitaba agua, casa y comida. 

Los hombres de maíz no tenían poderes milagrosos como revivir a los muertos, materializar de la nada el alimento, ser indestructibles o fuerza sobrehumana, ellos simplemente traían consigo los conocimientos de como sembrar, cultivar la tierra y usarla para construir un hogar, como aprovechar el agua del cielo y como cuidar de las plantas y los animales, pero su mayor fuerza era su inquebrantable voluntad, su corazón determinado, valiente y amoroso.

Y así fueron por toda la tierra de los antiguos, enseñando esto a nuestros antepasados, pues Centéotl el dios del Maíz sabía que los hombres y mujeres de buen corazón no pelean entre sí cuando tienen el estomago lleno, un techo digno sobre sus cabezas y agua para dar de beber a su familia, animales y plantas.

Centéotl deseaba dar al buen hombre y a la buena mujer la oportunidad de no tener que preocuparse por que comer y beber o donde vivir, pues pensaba que así usarían su tiempo y mente libre, para perfeccionar su cuerpo, su arte, su pensar, su sentir, su espíritu.

Y por muchos soles las sociedades humanas prosperaron, crecieron y se desarrollaron, tanta fue su prosperidad y abundancia que el hombre se volvió superficial, vanidoso, codicioso, envidioso y comenzó a hacer la guerra a sus hermanos, buscando saciar su sed de poder.

Esto volvió a traer a su mundo el hambre, el frío y el miedo.

Centéotl se dio cuenta que este nuevo ser creado del barro y el fuego necesitaba ahora más que solo agua, techo y comida, necesitaba enseñarle al hombre su posición y misión en el mundo, para que sus corazones no se perdieran en deseos destructivos y sus mentes en ilusiones y laberintos mentales.

Y se decía que Centéotl volvería a mandar a sus hijos, con todos los colores del maíz, para recordarle al hombre como sembrar y trabajar la tierra, como hacer su casa y aprovechar el agua del cielo y a través de este trabajo pudiera el hombre perfeccionar su cuerpo, su mente y su espíritu y así conocer el destino que fue grabado en su espíritu:

Los seres humanos fuimos puestos aquí en este hogar jardín, con el propósito de administrarlo cuidarlo llevando la vida a todos los rincones, reproduciendo así la verdadera semejanza entre el hombre y su creador/a que es cuidar y mantener aquello que ama.

Es el amor lo que nos mueve, lo que nos forma y es tan poderosa esta fuerza, este fuego, que si no encuentra su cause y su dirección en el corazón del hombre, le consume y le destruye en su forma de miedo, tal como el agua que si no encuentra cauce arrasa la tierra a la cual nutre.

Nos hacemos llamar los hombres de maíz porque hacemos nuestro este llamado y la misión es enseñar a otros como pueden producir su alimento, construir su casa y aprovechar el agua y la energía, de la manera más simple y eficiente posible, para que logrando esto las personas puedan perfeccionarse a ellas mismas y acercarse a su destino.

Y en esta época de conflictos sociales en nuestro país y el mundo, resuena mas fuerte que nunca nuestro llamado.

“La autosuficiencia es el camino y la clave de la verdadera independencia.”

Que los hombres que de verdad buscan su libertad se acerquen a nosotros.

Atte.
Rodrigo Lañado
Director y fundador de Hombres de Maíz
www.hombresdemaiz.com.mx

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